El periodo de pandemia por COVID-19 que hemos estado viviendo durante ya un largo tiempo a nivel global y, que, por lo visto, seguiremos padeciendo por un tiempo indeterminado; sin lugar a duda tendrá un significado muy especial en la historia de la humanidad, ya que, si bien, nos ha cambiado la vida mostrando lo vulnerable que es el ser humano, también nos ha permitido desarrollar nuevas habilidades emocionales y cognitivas.
Desde dicha contradicción, se han puesto sobre la mesa las carencias y las abundancias, así como la empatía y el egoísmo. En otros términos, hemos podido dar constancia de cómo cuando la sociedad está en riesgo, así como genera una inteligencia colectiva solidaria y resiliente, para apoyarse de forma desinteresada, también posee la capacidad de aprovecharse de la “desgracia ajena”.
Por tanto, a más de un año y medio de distancia, esta crisis sanitaria, nos invita a repensarnos para adaptarnos al cambio, en tanto, dentro del contexto de incertidumbre, la ciencia no posee la respuesta aún sobre cómo, cuándo y en qué forma, terminará esta pandemia; aunque los esfuerzos, el trabajo, la investigación se mantienen activos, la complejidad del virus y sus efectos, nos obligan a mantener el autocuidado, como una estrategia para cuidar al otro.
En este sentido, es menester que, desde la academia, no solo se deje constancia de este proceso, sino darle voz a esa comunidad que requiere ser escuchada, es decir, es necesario darles voz a nuestros estudiantes, quienes al igual que los maestros, funcionarios o administrativos, también han sido “golpeados” por esta enfermedad, no solo en lo individual, sino también en su núcleo familiar o en su grupo de amigos.
Es por ello, que, como parte de la comunidad académica de nuestro país, en nuestra Escuela Superior de Cómputo, hemos organizado algunas actividades encaminadas a preservar la memoria, dejar evidencia de cómo hemos vivido la pandemia, partiendo del hecho de que todos tenemos una experiencia y es menester dejar evidencia de ello, para que se convierta en parte de nuestra memoria.
Así, en el marco de la Expo-ESCOM 2021, la Academia de Ciencias Sociales, ha organizado dos actividades que tienen como propósito que nuestros alumnos expresen su experiencia en lo académico, familiar y personal, sus obstáculos, y peripecias como parte del tránsito abrupto del aula de clases al confinamiento en casa, cuyo efecto, y con ello, perder de la noche a la mañana sus actividades cotidianas, sus espacios de convivencia, su vida como la tenían entendida.
Además, buscamos que nuestros estudiantes compartan, en una tercera actividad denominada “Galería de infografías e imágenes” las infografías e imágenes que fueron elaboradas como parte de las estrategias didácticas de la clase.
Finalmente, queremos agradecer todo el esfuerzo de la comunidad para llevar a cabo esta importante actividad académica y recordarles que “la memoria es para recordar, de dónde venimos, en dónde estamos y para construir el lugar al que queremos llegar... a una mejor sociedad”.