De entre las variadas celebraciones que se suceden a lo largo del año académico, algunas representan para nosotros momentos especiales en los cuales revivimos antiguas emociones y nos trasladamos así, a escenarios y tiempos ya vividos. Sin embargo, en cada uno de esos momentos por debajo de sus semejanzas hay siempre giros sutiles que los hacen singulares e irrepetibles. Así ocurre todos los años al dar comienzo las exposiciones de los alumnos de la Escuela Superior de Cómputo; en esta ocasión observamos el proceso de formación de los jóvenes ingenieros y comprobamos los pasos seguros dados en su formación, pero al mismo tiempo asistimos a una fiesta de la afirmación del temple individual al ver en sus proyectos, aquí expuestos, la búsqueda y consolidación de su propio estilo.